Crisis en el fútbol de Iglesia: fuertes cuestionamientos a los clubes, preocupación por la falta de seguros y dudas sobre el futuro de la Liga
- Diario Libre

- 13 jul
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La realidad institucional del fútbol del departamento Iglesia atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Los conflictos registrados durante el último campeonato dejaron al descubierto una serie de problemas que van mucho más allá de los resultados deportivos y que hoy generan preocupación entre dirigentes, jugadores y familias. La polémica por la inclusión indebida de futbolistas, los reclamos entre clubes, la falta de regularización administrativa de la mayoría de las instituciones, la inexistencia de un Tribunal de Disciplina independiente, la crisis económica que atraviesa la Liga Iglesiana de Fútbol y la ausencia de seguros para la mayoría de los jugadores conforman un escenario complejo que pone en duda la organización de futuros campeonatos si no se producen cambios profundos.

En una extensa charla con Diario Libre San Juan, el presidente de la Liga Iglesiana de Fútbol, Juan Rojas, realizó un extenso análisis sobre la actualidad del fútbol departamental y sostuvo que gran parte de los problemas que hoy atraviesa la institución tienen su origen en la falta de compromiso de los propios clubes. Si bien reconoció que la Liga también debe regularizar su situación administrativa, insistió en que las responsabilidades son compartidas y que muchas veces la conducción termina siendo el blanco de críticas por decisiones o incumplimientos que corresponden exclusivamente a las instituciones afiliadas.
Uno de los primeros puntos abordados fue la situación jurídica de la Liga y de los clubes. Rojas explicó que prácticamente todas las instituciones del departamento funcionan actualmente con mandatos vencidos, una situación que se arrastra desde hace tiempo y que obliga a regularizar balances, convocar asambleas y presentar la documentación correspondiente ante la Dirección de Personas Jurídicas. Según indicó, únicamente el Club Angualasto mantiene autoridades con mandato vigente, aunque no participó del último campeonato, mientras que Villa Iglesia atraviesa un proceso administrativo particular luego de la renuncia de su presidente. Para el dirigente, esta realidad demuestra que el problema institucional no es exclusivo de la Liga, sino que involucra a casi todas las entidades deportivas del departamento.
Mientras avanza con la presentación del balance correspondiente al ejercicio 2025, Rojas aseguró que su principal objetivo es dejar toda la documentación en regla antes de dar cualquier otro paso institucional. Incluso comentó que debió viajar en reiteradas oportunidades a la ciudad de San Juan para contratar un contador y afrontar personalmente distintos gastos administrativos con el propósito de concluir los trámites exigidos por Personas Jurídicas. Según explicó, una eventual intervención de la Liga no tendría fundamento si la documentación contable se encuentra regularizada, razón por la cual considera prioritario finalizar ese proceso antes de convocar nuevas elecciones.
Más allá de las cuestiones administrativas, el dirigente recordó que cuando comenzó el último campeonato la intención de la conducción de la Liga era muy distinta a la que finalmente terminó predominando. El objetivo principal era que los niños y adolescentes pudieran jugar al fútbol, participar de una competencia sana y encontrar en el deporte un espacio de formación. Sin embargo, con el paso de las fechas, el campeonato volvió a verse envuelto en discusiones reglamentarias, protestas entre instituciones y pedidos de quita de puntos que terminaron desplazando el verdadero sentido de la competencia.

Según relató, desde el inicio del torneo se les explicó a los presidentes y delegados cuáles eran las condiciones de participación y cuáles eran las obligaciones que debía cumplir cada institución. Los reglamentos fueron tratados en las reuniones del Consejo Superior (conformado por los presidentes de los clubes), y los boletines oficiales fueron entregados a los representantes de los clubes para que esa información llegara a entrenadores, colaboradores y responsables de cada división. Sin embargo, aseguró que en muchos casos esa comunicación nunca llegó a quienes debían confeccionar correctamente las listas de buena fe o controlar la edad de los futbolistas que ingresaban a la cancha.
A criterio de Rojas, los reiterados casos de jugadores mal incluidos reflejan una falta de organización interna de los clubes más que un problema generado por la Liga. Durante el último campeonato surgieron diferentes reclamos vinculados con futbolistas que no cumplían con la edad reglamentaria para determinadas categorías o cuya situación administrativa presentaba irregularidades. Cada uno de esos casos derivó en protestas formales, reuniones extraordinarias y decisiones que terminaron modificando posiciones deportivas y generando un clima de enfrentamiento entre las instituciones.
El dirigente considera que la responsabilidad de controlar correctamente la inscripción de los jugadores corresponde exclusivamente a los clubes, ya que son ellos quienes presentan las listas oficiales y certifican la documentación de cada futbolista. Desde su punto de vista, la Liga no puede revisar individualmente la situación administrativa de cientos de jugadores, sino que actúa sobre la documentación presentada por cada institución y sobre los reclamos que posteriormente realizan los propios clubes cuando detectan una posible infracción. Esa situación, afirmó, terminó provocando que muchos dirigentes responsabilizaran a la Liga por decisiones que, en realidad, se originaron en errores administrativos cometidos dentro de sus propias instituciones.
Uno de los aspectos que más lamentó durante la entrevista fue el impacto que estas disputas generan sobre los chicos que participan del campeonato. Rojas manifestó que detrás de cada protesta existe un grupo de niños o adolescentes que entrenó durante meses para disputar un torneo y que termina viendo cómo un partido se resuelve en una mesa de reuniones y no dentro del campo de juego. Según expresó, el fútbol infantil debería estar orientado a la formación deportiva, al compañerismo y al aprendizaje de valores como el respeto, el esfuerzo y la aceptación tanto de la victoria como de la derrota. Sin embargo, considera que muchos dirigentes terminaron priorizando la pelea por los puntos antes que el desarrollo de los propios jugadores.
Otro de los problemas que, según explicó, agrava este tipo de situaciones es la inexistencia de un Tribunal de Disciplina independiente. Actualmente, al no contar con un órgano específico para resolver los conflictos reglamentarios, muchas decisiones recaen sobre los propios representantes de los clubes, tal como lo permite el reglamento interno de la Liga. En distintas oportunidades se intentó conformar un tribunal con dirigentes y personas vinculadas al deporte tanto de Iglesia como de otros departamentos, pero las propuestas nunca lograron consenso. Cada nombre sugerido era cuestionado por alguna institución y finalmente nadie aceptó asumir esa responsabilidad, generando un vacío que continúa hasta la actualidad y que, según Rojas, dificulta la resolución objetiva de los conflictos deportivos.
Durante la entrevista también hizo referencia a la situación ocurrida con Villa Iglesia, uno de los clubes que participó del campeonato pese a atravesar una compleja realidad institucional. Rojas explicó que el presidente elegido oportunamente por asamblea presentó su renuncia y que esa situación nunca fue regularizada completamente ante Personas Jurídicas. Desde el punto de vista estrictamente legal, la institución debía cumplir una serie de pasos administrativos, entre ellos la aceptación formal de la renuncia, la designación provisoria de nuevas autoridades y la comunicación oficial al organismo correspondiente. Sin embargo, esos trámites no se realizaron en tiempo y forma.
A pesar de ello, el Consejo Superior de la Liga, integrado por los presidentes de todos los clubes afiliados, decidió permitir que Villa Iglesia participara del campeonato para evitar que una institución quedara afuera de la competencia y para garantizar que los chicos pudieran jugar. Según explicó Rojas, esa decisión fue consensuada por todos los dirigentes presentes en la reunión, quienes entendieron que el interés deportivo debía prevalecer mientras el club regularizaba su situación administrativa.
Con el correr de las fechas, esa misma decisión comenzó a ser cuestionada por algunas instituciones, situación que generó un profundo malestar en la conducción de la Liga. Para Rojas, resulta contradictorio que los propios presidentes aprueben una medida en el Consejo Superior y posteriormente la desconozcan cuando los resultados deportivos no los favorecen. A su entender, ese tipo de actitudes son una de las principales causas de los permanentes conflictos que atraviesa el fútbol departamental.
Uno de los puntos que más preocupación genera dentro de la realidad actual de la Liga Iglesiana de Fútbol es la situación económica que atraviesa la institución. Durante la entrevista, Juan Rojas fue contundente al señalar que la falta de recursos se ha convertido en una de las principales dificultades para sostener el funcionamiento administrativo y deportivo de la entidad. Según explicó, la Liga depende principalmente del aporte de los clubes afiliados, pero en la actualidad existe un importante nivel de incumplimiento en el pago de las cuotas societarias que deberían garantizar el mantenimiento de la institución.
Rojas manifestó que muchas veces la Liga debe afrontar gastos indispensables sin contar con los recursos necesarios y que esa situación termina recayendo sobre quienes ocupan cargos dirigenciales, quienes deben realizar gestiones personales para poder resolver problemas que deberían ser afrontados colectivamente por todas las instituciones que forman parte de la organización. En ese sentido, reveló que incluso el edificio de la Liga atravesó dificultades con servicios básicos debido a la falta de fondos para afrontar los pagos correspondientes.
El dirigente explicó que una organización deportiva no puede sostenerse únicamente con la voluntad de algunas personas que colaboran de manera desinteresada. Recordó que todos los cargos dentro de la Liga son ad honorem y que quienes forman parte de la conducción aportan tiempo, esfuerzo y muchas veces dinero propio para que las competencias puedan desarrollarse. Sin embargo, consideró que esa situación no puede convertirse en una obligación permanente de unos pocos dirigentes mientras los clubes no cumplen con las responsabilidades que les corresponden.
Para Rojas, uno de los problemas centrales es que muchos clubes pretenden participar de los campeonatos y exigir derechos deportivos, pero no siempre cumplen con las obligaciones administrativas y económicas que implica formar parte de una liga organizada. Desde su perspectiva, una institución deportiva no solamente debe preocuparse por competir, sino también por estar ordenada legalmente, cumplir con sus compromisos económicos y garantizar condiciones adecuadas para quienes forman parte de ella.
Dentro de ese panorama, uno de los temas que más preocupación genera es la situación vinculada a los seguros de los jugadores, especialmente de los niños y adolescentes que participan en las categorías formativas. Este punto fue señalado por Rojas como una problemática que debe ser analizada con mayor profundidad, ya que considera que actualmente existe un riesgo importante para los futbolistas y sus familias.
Según explicó el presidente de la Liga, los clubes deberían presentar una póliza de seguro para todos sus jugadores antes del inicio de cada campeonato. Sin embargo, indicó que en la práctica esa exigencia no se cumple en todos los casos. Actualmente, la Liga cuenta con una cobertura vinculada al espectáculo deportivo y a los espectadores, mientras que la responsabilidad por la cobertura individual de los futbolistas queda en manos de cada institución.
Rojas sostuvo que muchas entidades optan por asumir la responsabilidad mediante actas internas en lugar de contratar seguros deportivos para sus planteles. Esa situación, según explicó, puede generar un grave problema si un jugador sufre una lesión durante un partido o un entrenamiento, porque finalmente son las familias quienes terminan afrontando los gastos derivados de la atención médica.
La preocupación se vuelve aún mayor cuando se analiza la realidad del fútbol infantil y juvenil, donde la mayoría de los protagonistas son menores de edad. En esos casos, ante una lesión, una fractura, una herida de consideración o cualquier inconveniente médico, quienes terminan interviniendo inmediatamente son los padres. Para Rojas, esta situación debería modificarse mediante una exigencia reglamentaria clara, ningún club debería ser habilitado para competir si no presenta previamente la documentación que garantice la cobertura médica de sus jugadores.
El dirigente también planteó una diferencia que considera importante dentro del funcionamiento habitual de algunos clubes. Explicó que cuando determinadas instituciones incorporan jugadores provenientes de otros lugares, en muchos casos realizan acuerdos internos o contratos que establecen condiciones de participación y responsabilidades entre las partes. Sin embargo, esa misma formalidad muchas veces no se aplica con los jugadores locales, especialmente con aquellos que surgen de las divisiones inferiores y que representan la base del fútbol departamental.
Desde su análisis, todos los futbolistas deberían contar con las mismas garantías, independientemente de si son jugadores incorporados desde otra provincia, desde otro departamento o si pertenecen al propio club desde sus categorías infantiles. Para Rojas, el valor del jugador local debe ser protegido de la misma manera que cualquier otro deportista que participa dentro de una institución.
El dirigente remarcó que esta problemática no debe ser interpretada como una responsabilidad exclusiva de una persona o de la comisión directiva de la Liga. En ese sentido, volvió a insistir en que la Liga Iglesiana de Fútbol está conformada por todos los clubes afiliados y que son los propios presidentes quienes deben tomar decisiones para mejorar el funcionamiento general.
"La Liga no es Juan Rojas, ni la comisión directiva. La Liga son los clubes, son los presidentes que participan y aprueban los reglamentos", es el concepto que el dirigente repitió durante la entrevista para marcar que las soluciones deben surgir desde una responsabilidad colectiva.
Para Rojas, si los clubes consideran necesario mejorar la organización del fútbol iglesiano, deben comenzar por cumplir las normas básicas, regularizar sus autoridades, presentar documentación al día, pagar sus obligaciones económicas, controlar correctamente la inscripción de jugadores y garantizar la seguridad de quienes participan dentro del campo de juego.
En relación al futuro de la Liga y la posibilidad de que nuevos campeonatos puedan verse afectados por esta situación, el dirigente reconoció que existe incertidumbre. Explicó que si los problemas actuales no se corrigen, los mismos conflictos podrían repetirse porque las condiciones seguirían siendo similares, clubes con dificultades administrativas, dirigentes enfrentados y jugadores participando en competencias sin todas las garantías necesarias.
Rojas sostuvo que no se trata únicamente de organizar partidos, sino de construir una estructura deportiva seria y responsable. A su entender, el fútbol debe recuperar su objetivo principal, formar personas, acompañar a los jóvenes y brindar un espacio seguro para que los chicos puedan crecer a través del deporte.
Finalmente, dejó planteada una reflexión sobre el rol de los adultos dentro del fútbol infantil. Consideró que los dirigentes, padres y entrenadores tienen la obligación de dar el ejemplo y evitar trasladar sus diferencias a los jugadores más pequeños. Para él, el verdadero desafío del fútbol de Iglesia no pasa solamente por definir quién gana un campeonato, sino por lograr que las instituciones funcionen correctamente y que cada niño que ingrese a una cancha pueda hacerlo con seguridad, respaldo y las condiciones que merece.
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