Cuesta del Viento se prepara para una temporada de crecimiento con expectativas por el agua y preocupación por el alojamiento

6 oct
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Los prestadores turísticos de Iglesia comienzan a mirar con atención los próximos meses ante la posibilidad de que el dique Cuesta del Viento experimente un importante crecimiento en su nivel de agua y vuelva a convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de San Juan durante la temporada de verano. El escenario genera expectativas positivas entre quienes desarrollan actividades en las inmediaciones del embalse, aunque también aparecen algunas preocupaciones vinculadas directamente con el crecimiento que atraviesa la actividad minera y su impacto sobre la disponibilidad de alojamiento. Tomas Fernandez Madero, responsable de Terrazas del Cerro Negro, planteó que el panorama actual combina entusiasmo por las oportunidades que puede generar el turismo con cierta incertidumbre por la capacidad que tendrá Iglesia para recibir a los visitantes.

“Las expectativas son híbridas, te tengo que ser sincero. Creemos que va a subir el dique, sí. Por ahora se mantiene bastante bajo, claramente por la posibilidad de que suba muy de golpe hacia el verano”, explicó Fernández al analizar las perspectivas para los próximos meses. El prestador consideró que el comportamiento del recurso hídrico será determinante para la actividad turística, ya que un mayor nivel del embalse suele traducirse en un incremento del interés de los visitantes y en mayores posibilidades para desarrollar actividades deportivas y recreativas vinculadas directamente con Cuesta del Viento.
En ese sentido, Fernández sostuvo que las expectativas son buenas porque el agua constituye uno de los principales recursos que tiene Iglesia para atraer turistas, especialmente durante el verano. Sin embargo, aclaró que existe una situación que comienza a generar preocupación entre los prestadores y que podría convertirse en uno de los principales condicionantes de la próxima temporada, la disponibilidad de alojamiento. El crecimiento de la minería y la llegada de trabajadores vinculados con nuevos proyectos están provocando que una parte importante de la capacidad hotelera que históricamente estaba destinada al turismo ahora sea utilizada para alojar operarios, profesionales y personal relacionado con las diferentes iniciativas mineras que avanzan en San Juan.
“Estamos un poco complicados o expectantes porque se está reduciendo mucho la capacidad hotelera por el hecho de que la industria minera está tomando mucho alojamiento que antes era destinado al rubro turístico y hoy está destinado a la vivienda de operarios y de gente que viene a trabajar con estos proyectos nuevos de mina y algunas otras cosas más que se están viniendo”, explicó. Fernández remarcó que la situación ya puede observarse en distintos establecimientos y que existen complejos que actualmente se encuentran prácticamente completos y afectados a los proyectos mineros, lo que genera un interrogante de cara a una temporada en la que podría aumentar considerablemente la llegada de visitantes.

La preocupación del sector no está relacionada con el crecimiento de la minería en sí mismo, sino con la necesidad de que ese crecimiento pueda convivir con el desarrollo turístico y con la infraestructura suficiente para atender ambos movimientos. “Nos da un poquito de nervios. No sabemos cómo va a reaccionar el turismo si es que no encuentra alojamiento”, reconoció Fernández, quien advirtió que Iglesia podría tener una fuerte demanda turística durante el verano, pero que la falta de camas disponibles podría limitar la capacidad del departamento para aprovechar plenamente ese movimiento.
A pesar de esta situación, el prestador mantiene expectativas positivas respecto de que Iglesia vuelva a posicionarse entre los departamentos más visitados de San Juan durante el verano. Consideró que el atractivo natural del dique, especialmente cuando presenta un buen nivel de agua, continúa siendo un factor determinante para movilizar turistas. “Creería que sí. Tenemos las expectativas de que sí”, sostuvo al ser consultado sobre la posibilidad de que Iglesia vuelva a registrar una temporada importante, y explicó que cuando Cuesta del Viento presenta buenas condiciones, el público responde favorablemente y se incrementa la llegada de personas interesadas no solamente en contemplar el paisaje, sino también en realizar actividades deportivas y recreativas.

“Cuando el dique está lleno, el público reacciona positivamente a venir a visitar y a generar actividades en el dique y además otras actividades”, señaló Fernández. Para el prestador, el atractivo de Cuesta del Viento no debe analizarse únicamente desde la posibilidad de practicar deportes náuticos, sino como parte de una oferta turística más amplia que puede incluir gastronomía, naturaleza, descanso, actividades de bienestar, producción local y distintas experiencias que permitan extender la permanencia de los visitantes en el departamento.
A este escenario se suma, según explicó, la posibilidad de ampliar la oferta turística de Iglesia a partir de la apertura de nuevos accesos y de la generación de alternativas en otros puntos del departamento. Fernández destacó particularmente la apertura de San Guillermo a la comunidad a partir del nuevo camino y consideró que contar con un acceso más directo puede favorecer la llegada de visitantes interesados en conocer otros atractivos naturales. “Creo que la apertura de San Guillermo a la comunidad con el nuevo camino y la posibilidad de tener un acceso más franco y más directo también va a generar otro tipo de turismo”, sostuvo.
El calendario de eventos impulsado desde la Provincia y desde el municipio también aparece como otro de los factores que pueden contribuir a fortalecer la temporada. Para Fernández, la combinación entre un dique con mejores condiciones, nuevos accesos, actividades deportivas, propuestas gastronómicas y eventos capaces de convocar público permite proyectar un verano favorable para Iglesia. Sin embargo, insistió en que la disponibilidad de alojamiento seguirá siendo una de las principales variables a observar, porque de nada servirá incrementar la cantidad de visitantes si el departamento no cuenta con capacidad suficiente para hospedarlos.

Otro de los aspectos que genera atención entre los prestadores tiene que ver con el comportamiento del agua con respecto a las tormentas y las posibles consecuencias de las variaciones del nivel del embalse. Fernández señaló que una creciente importante o una modificación brusca en el comportamiento hídrico podría generar complicaciones en caminos, rutas, emprendimientos turísticos y viviendas ubicadas en sectores próximos al dique. En ese sentido, destacó que existe trabajo preventivo tanto por parte del municipio como de organismos provinciales, aunque sostuvo que los prestadores esperan que las horas máquina anunciadas y destinadas a estos trabajos puedan traducirse en intervenciones concretas antes de que llegue el período de mayor movimiento turístico.
Fernández explicó que el municipio está atendiendo la posibilidad de que las crecientes o una gran bajada de agua generen trastornos en las rutas y otras complicaciones en materia hídrica. Agregó que desde el municipio se están destinando horas máquina para abordar esta problemática y que también se han dispuesto recursos desde áreas provinciales vinculadas con Hidráulica y Recursos Energéticos. No obstante, sostuvo que todavía existe cierta inquietud porque las tareas necesarias deben concretarse con anticipación para evitar que una modificación del comportamiento del agua termine afectando caminos, viviendas o emprendimientos durante la temporada.
En paralelo a estas expectativas, Terrazas del Cerro Negro prepara su propia propuesta para recibir a los visitantes durante los próximos meses. Fernández explicó que el espacio busca diferenciarse mediante una oferta que combina deportes náuticos, gastronomía, bienestar, productos regionales y experiencias vinculadas con la identidad de Iglesia. “Nuestro parador es un lugar que convive con la industria deportiva”, explicó, y detalló que actualmente cuentan con escuelas de kitesurf y wingfoil, disciplinas que encuentran en Cuesta del Viento condiciones favorables para su práctica.
La propuesta, sin embargo, no apunta exclusivamente al público deportivo. Fernández explicó que la gastronomía constituye una de las principales ofertas del complejo y que reciben también a visitantes que simplemente buscan disfrutar del paisaje, descansar y pasar un momento frente al dique. El parador cuenta con un espacio vidriado y protegido del viento, lo que permite disfrutar del entorno incluso cuando las condiciones no son las ideales para desarrollar actividades náuticas. De esta manera, el establecimiento intenta captar tanto al turista que llega específicamente por el deporte como a las familias, parejas y visitantes que buscan una experiencia más tranquila vinculada con el paisaje y la gastronomía.

A esta propuesta se incorporaron además actividades vinculadas con el bienestar, entre ellas talleres de reiki y cuencos, con el objetivo de ampliar las experiencias que pueden desarrollarse dentro del establecimiento. La idea, según explicó Fernández, es que quienes visiten el lugar puedan encontrar diferentes alternativas y no limitar la experiencia exclusivamente al deporte o al consumo gastronómico. A esto se suma la posibilidad de disfrutar las tardes frente al dique, con las vistas del paisaje y una propuesta pensada para acompañar el descanso y la permanencia de los visitantes.
Otro de los ejes que Fernández destacó es la decisión de priorizar productos sanjuaninos y, especialmente, poner en valor aquello que se produce dentro del propio departamento de Iglesia. “Todos nuestros productos son sanjuaninos, los que exponemos en la carta y vendemos a nuestros clientes”, afirmó. El establecimiento cuenta además con un showroom donde se exhiben productos regionales elaborados en Iglesia, incluyendo producciones de la Escuela Agrotécnica y artículos desarrollados por emprendedores y artesanos locales.
El espacio también funciona como una vidriera para mujeres que producen tejidos y otros trabajos artesanales. Fernández explicó que el complejo les brinda un lugar para exhibir sus productos y acercarlos a los turistas que visitan el parador. Las propias emprendedoras establecen el precio de sus trabajos y Terrazas del Cerro Negro se ocupa de promocionarlos y ponerlos a disposición de sus clientes, generando así un circuito que permite que parte del gasto turístico quede directamente en manos de productores y emprendedores del departamento.
“Tenemos toda esa variedad de oferta, es la actual nuestra. Por supuesto, siempre agregándole cambios”, señaló Fernández, quien explicó que recientemente realizaron modificaciones en el sector exterior del establecimiento para mejorar las instalaciones y generar un espacio cada vez más atractivo tanto para quienes llegan desde otros puntos de San Juan como para los propios habitantes de Iglesia.
En este escenario, el verano se presenta como una oportunidad importante para el turismo iglesiano, pero también como una prueba para la capacidad del departamento de acompañar el crecimiento simultáneo de dos actividades que hoy demandan infraestructura y servicios, la minería y el turismo. Mientras los proyectos mineros incrementan la demanda de alojamiento y generan nuevas oportunidades laborales y económicas, los prestadores turísticos necesitan contar con camas disponibles para recibir a los visitantes que llegarán atraídos por Cuesta del Viento, los deportes náuticos, los paisajes cordilleranos, los eventos y las nuevas propuestas que se desarrollan en Iglesia.
El desafío será lograr que ese crecimiento no termine generando una competencia por la infraestructura disponible, sino que permita ampliar la capacidad de servicios del departamento y aprovechar el fuerte movimiento económico que se proyecta. Con un dique que podría recuperar protagonismo durante el verano, nuevos accesos, actividades deportivas, propuestas gastronómicas y una creciente oferta de experiencias, Iglesia tiene condiciones para afrontar una temporada turística importante. Pero la disponibilidad de alojamiento y la prevención ante posibles movimientos del agua serán dos factores determinantes para saber hasta dónde podrá llegar ese crecimiento.
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