El Niño: advierten sobre el período de mayor impacto y los posibles efectos en Sudamérica

hace 6 días
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Las proyecciones climáticas ponen el foco en el calentamiento del océano Pacífico y en la evolución del fenómeno durante la primavera y el verano austral. Las principales preocupaciones incluyen lluvias intensas, crecidas, olas de calor y alteraciones en la disponibilidad de agua, con consecuencias que dependerán de cada región.

El avance del fenómeno climático El Niño mantiene en alerta a los organismos meteorológicos internacionales por sus posibles efectos sobre las temperaturas y las precipitaciones durante los próximos meses. El calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial puede modificar los patrones de circulación atmosférica y favorecer condiciones meteorológicas extremas en distintas partes del mundo.
Los pronósticos citados en los informes sobre el fenómeno ubican el período de mayor intensidad hacia el final de la primavera y el comienzo del verano austral.
Sin embargo, la magnitud de sus consecuencias y su distribución geográfica dependen de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas, por lo que resulta fundamental seguir las actualizaciones oficiales.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) monitorea este tipo de eventos debido a su capacidad para alterar los regímenes de lluvia y temperatura, con impactos potenciales sobre la agricultura, los recursos hídricos, la infraestructura y la salud de la población.
Cómo influye el calentamiento del Pacífico
El Niño se desarrolla cuando las temperaturas superficiales del océano Pacífico ecuatorial aumentan de manera sostenida por encima de los valores habituales. Este proceso modifica la interacción entre el océano y la atmósfera, incluidos los vientos alisios, y puede desplazar los patrones de lluvias y tormentas.
Sus efectos no son uniformes. Algunas regiones pueden registrar precipitaciones superiores a los promedios históricos, mientras que otras pueden atravesar períodos más secos. Por eso, la presencia de El Niño no implica automáticamente que todas las zonas de Sudamérica vayan a experimentar inundaciones o temperaturas extremas.
Lluvias intensas y olas de calor: los principales riesgos
Entre los posibles efectos asociados con este tipo de eventos climáticos se encuentran:
Precipitaciones abundantes y crecidas. En las zonas donde aumenten las lluvias, los episodios intensos en períodos breves pueden generar inundaciones, desbordes de ríos y anegamientos urbanos o rurales.
Temperaturas elevadas. Las condiciones de calor pueden intensificar la demanda de energía, aumentar el consumo de agua y elevar los riesgos para las personas más vulnerables, especialmente durante períodos prolongados de altas temperaturas.
Cambios en los ecosistemas marinos. El calentamiento de las aguas puede alterar la distribución de especies y modificar las condiciones de los ecosistemas costeros, con posibles consecuencias para la pesca.
Déficit de precipitaciones en algunas regiones. Aunque El Niño suele asociarse con lluvias abundantes en determinados sectores, en otras áreas puede contribuir a condiciones más secas. La respuesta depende de factores regionales y de la interacción con otros patrones climáticos.
Qué puede ocurrir en San Juan y el resto de Cuyo
Para San Juan y Mendoza, el seguimiento de las previsiones estacionales será especialmente importante por la dependencia de la producción agrícola respecto del agua de riego y por la exposición a tormentas intensas.
Un eventual incremento de las precipitaciones podría contribuir a mejorar la disponibilidad hídrica. Sin embargo, también podría aumentar el riesgo de granizo, daños en cultivos, erosión, crecidas y anegamientos en sectores con dificultades de drenaje.
En la actividad agropecuaria, las lluvias durante la floración y la maduración pueden afectar distintos cultivos, mientras que la humedad elevada favorece determinadas enfermedades. Por ello, los productores deberán prestar atención a los pronósticos, revisar los sistemas de protección y mantener en condiciones los canales y desagües.
La evolución concreta del fenómeno deberá evaluarse a partir de los pronósticos específicos para cada provincia, ya que las tendencias globales no permiten anticipar por sí solas qué cantidad de lluvia caerá ni dónde se producirán los episodios más intensos.
Recomendaciones para reducir los riesgos
Ante la posibilidad de eventos meteorológicos extremos, la prevención y el seguimiento de los avisos oficiales resultan fundamentales. Entre las principales medidas se destacan:
Mantener limpios los desagües y las canaletas: retirar residuos y hojas para facilitar el escurrimiento del agua y reducir el riesgo de anegamientos.
Preparar los establecimientos rurales: revisar estructuras, mallas antigranizo, sistemas de conducción y drenajes; además, planificar la disponibilidad de agua y la protección del ganado.
Prevenir los efectos del calor: beber agua con frecuencia, evitar la exposición al sol durante las horas de mayor temperatura y prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con factores de riesgo.
Consultar las alertas meteorológicas: revisar los reportes oficiales antes de viajar o realizar actividades al aire libre y seguir las indicaciones de Protección Civil.
Evitar zonas inundadas: no intentar atravesar calles, cauces o caminos con agua acumulada o corrientes fuertes.
El seguimiento de El Niño será clave durante los próximos meses. La anticipación y la preparación pueden ayudar a reducir los daños, aunque la intensidad y los efectos locales del fenómeno deberán confirmarse mediante las actualizaciones de los organismos meteorológicos.
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