top of page

El Niño podría elevar los costos de la minería en San Juan y aumentar los riesgos en la cordillera

Foto del escritor: Diario Libre
Diario Libre
hace 3 días
4 min de lectura

El especialista de la UNSJ Silvio Pastore advirtió que las mayores precipitaciones y nevadas podrían complicar la operación de Veladero, incrementar los gastos de mantenimiento y reducir la producción prevista de oro. El período de mayor atención sería entre mediados de diciembre y febrero, cuando podrían coincidir las lluvias con los picos estacionales de los ríos.



La intensificación del fenómeno climático El Niño plantea un escenario de contrastes para San Juan. Mientras las mayores precipitaciones y nevadas podrían contribuir a recuperar las reservas de agua después de años de sequía, también podrían generar dificultades para la actividad minera en alta montaña y aumentar los riesgos de crecidas, aludes, desprendimientos de rocas y deslizamientos.


Así lo explicó Silvio Pastore, director del Gabinete de Estudios de Geocriología, Nivología y Cambio Climático del Departamento de Geología de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ). El especialista analizó las posibles consecuencias económicas, ambientales y operativas del fenómeno y advirtió sobre la necesidad de reforzar las medidas preventivas.


Veladero podría afrontar mayores costos operativos


Uno de los sectores que podría sentir el impacto de las condiciones climáticas es la minería metalífera. Según Pastore, las mayores nevadas y precipitaciones pueden dificultar la circulación por los caminos cordilleranos, aumentar las tareas de mantenimiento y provocar interrupciones temporales en las operaciones.


En el caso de Veladero, estas condiciones podrían traducirse en mayores costos logísticos y de producción, además de limitar el funcionamiento habitual de la planta durante los períodos de condiciones meteorológicas adversas.


“Le va a salir más caro producir una onza de oro”, resumió el investigador al describir el escenario posible para el emprendimiento.


Las dificultades para mantener transitables los accesos, las eventuales restricciones de circulación y las jornadas de actividad reducida podrían afectar el volumen de producción previsto. Se trata de un riesgo potencial asociado al escenario climático y no de una reducción de producción ya confirmada.


Pastore señaló que los efectos de El Niño no serán iguales para todas las actividades. Una mayor disponibilidad de agua puede beneficiar a la agricultura y contribuir a la recuperación de los embalses, mientras que las operaciones mineras ubicadas a gran altura podrían afrontar mayores exigencias de seguridad, mantenimiento y logística.


Cuándo podría registrarse el período más crítico


El calendario hidrológico de San Juan es uno de los factores centrales para evaluar los riesgos. Históricamente, los ríos de la provincia alcanzan caudales elevados durante diciembre y enero, período que podría coincidir con precipitaciones intensas asociadas a El Niño.


La superposición de ambos factores genera preocupación porque las lluvias concentradas en lapsos breves pueden incrementar la escorrentía y provocar crecidas repentinas, especialmente en zonas de montaña y valles.


“El mayor riesgo va a estar a mediados de diciembre y enero, febrero”, advirtió Pastore al referirse al período en el que podrían coincidir los mayores caudales con las precipitaciones.


El investigador aclaró que no necesariamente deben registrarse lluvias superiores a las habituales para que se produzcan consecuencias importantes. Una concentración de precipitaciones en menos tiempo o sobre sectores específicos puede generar impactos significativos sobre caminos, infraestructura y poblaciones.


Además de las crecidas, las condiciones de mayor humedad y las precipitaciones pueden contribuir a desencadenar desprendimientos de rocas y deslizamientos de laderas. Estos episodios representan un riesgo para quienes transitan por rutas cordilleranas y para las comunidades que dependen de esos caminos.


Un fenómeno que podría extender sus efectos durante más de un año


El Niño se caracteriza por el aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, que modifica patrones de circulación atmosférica y puede alterar la distribución de las precipitaciones en distintas regiones del mundo.


Durante la entrevista, Pastore mencionó anomalías térmicas cercanas a los 2,5 °C por encima del promedio y describió el episodio como extraordinario por su intensidad. La magnitud de esas anomalías, sin embargo, debe evaluarse a partir de los índices y las actualizaciones de los organismos meteorológicos.


Para San Juan, el fenómeno podría representar una interrupción parcial del ciclo de sequía de las últimas décadas y mejorar la disponibilidad de agua. No obstante, el investigador advirtió que una recuperación hídrica no implica que los problemas estructurales del abastecimiento queden resueltos ni que todos los efectos sean favorables.


Pastore estimó que la fase más intensa podría prolongarse hasta febrero o marzo, aunque las alteraciones meteorológicas asociadas podrían continuar durante más de un año, incluso con una intensidad menor.


La duración y los impactos concretos dependerán de la evolución del fenómeno y de las condiciones atmosféricas e hidrológicas que se registren en cada etapa.


Infraestructura y prevención, prioridades ante las lluvias


Frente a este escenario, Pastore planteó la necesidad de reforzar la preparación de la infraestructura pública esencial, en particular los caminos que garantizan el acceso a las localidades, las redes eléctricas, los acueductos y los sistemas de evacuación de aguas residuales.


El objetivo es reducir la posibilidad de que los eventos climáticos provoquen interrupciones prolongadas de servicios, aislamiento de poblaciones o problemas de abastecimiento.


También destacó la importancia de evitar que las lluvias se combinen con roturas o desbordes de canales de riego, ya que el aporte adicional de agua puede agravar las consecuencias de una tormenta.


El especialista diferenció la protección de la población y de los servicios esenciales de los riesgos que deben evaluar los emprendimientos privados instalados en zonas expuestas a inundaciones o fenómenos de montaña.


En ese contexto, el desafío para San Juan será aprovechar los posibles beneficios hídricos de El Niño sin subestimar sus consecuencias. La preparación de la infraestructura, el seguimiento de los pronósticos y la prevención en las zonas cordilleranas serán determinantes para reducir los riesgos tanto para las comunidades como para las actividades productivas.

Comentarios


banner sisan juan 970x90.png
  • Facebook
  • Instagram
  • LinkedIn

© Copyright 2024/ · Diario Libre · Todos los derechos reservados. Santo Domingo S/N Rodeo, Iglesia, San Juan.

                       email: diariolibreiglesia@gmail.com

bottom of page