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Iglesia abre un Espacio Adolescente y pone el foco en la necesidad de que los jóvenes construyan un proyecto de vida

Foto del escritor: Diario Libre
Diario Libre
1 oct
5 min de lectura

El Hospital Dr. Tomás Perón de Rodeo pondrá en marcha este viernes el denominado Espacio Adolescente, una iniciativa destinada a brindar contención, escucha, información y orientación a los jóvenes del departamento. La propuesta surgió frente a la creciente demanda de adolescentes que requieren acompañamiento profesional ante diferentes situaciones y tendrá como primera actividad un taller de orientación vocacional ocupacional.



Fátima Aguilera, psicopedagoga del Hospital Dr. Tomás Perón de Rodeo, explicó que la iniciativa nació a partir de las consultas que reciben diariamente desde el área de Salud Mental. Según señaló, la demanda de atención ha crecido considerablemente y esto llevó al equipo a buscar nuevas herramientas que permitan acompañar a una mayor cantidad de adolescentes mediante encuentros grupales.


"Este espacio lo organizamos con el equipo de Salud Mental del Hospital Tomás Perón. Nace como iniciativa de acuerdo a la demanda que hemos tenido de diferentes consultas, sobre todo de adolescentes, de diferentes problemáticas que vienen padeciendo y buscando ayuda profesional.

La profesional detalló que el Espacio Adolescente no estará limitado a una única temática, sino que durante el año se buscará abordar diferentes cuestiones vinculadas con las necesidades de los jóvenes. Para ello se prevé la participación de distintas áreas del hospital, entre ellas pediatría, obstetricia, nutrición y odontología.


Aguilera remarcó que uno de los principales objetivos será ofrecer un lugar de confianza donde los adolescentes puedan expresarse sobre situaciones que muchas veces no logran conversar en sus hogares. "Es brindarle un espacio de contención y también de escucha, porque hay situaciones que ellos están pasando que no saben cómo hablarlas en la casa. La idea es brindarles ese espacio de confianza y confidencialidad desde el equipo de Salud Mental", sostuvo.


El primer taller se realizará este viernes a las 9 en la sala de ateneos del Hospital Dr. Tomás Perón y estará destinado a estudiantes de cuarto, quinto, sexto y séptimo año del nivel secundario. La participación será voluntaria y los estudiantes podrán recibir un certificado para justificar su asistencia ante sus respectivas escuelas.


La primera temática elegida no es casual. Se trata de orientación vocacional ocupacional, un proceso que busca que los adolescentes comiencen a conocerse a sí mismos para poder tomar decisiones más conscientes sobre su futuro.


Aguilera explicó que la orientación no consiste simplemente en preguntarle a un joven qué carrera quiere estudiar. "Es un proceso de búsqueda de conocimiento personal para poder después tener una elección y una decisión. Se trata de pensar en el futuro, en qué es lo que quiero hacer", señaló.



En este sentido, la psicopedagoga hizo hincapié en que proyectar el futuro tampoco significa necesariamente ingresar a una universidad. Un adolescente puede decidir estudiar una carrera, capacitarse en una profesión, aprender un oficio o prepararse para desarrollar una determinada actividad laboral. Lo importante, explicó, es que pueda identificar sus intereses, habilidades y aptitudes antes de tomar una decisión.


Esta cuestión adquiere particular relevancia en Iglesia, donde algunos jóvenes llegan al último tramo de la secundaria sin una definición clara sobre qué quieren hacer después. En un departamento atravesado por el crecimiento de la actividad minera, una de las respuestas que aparece con frecuencia es que, una vez terminado el secundario, la alternativa será simplemente "irse a trabajar a las minas".


Sin embargo, desde el equipo de Salud Mental plantean que incluso esa decisión requiere orientación y preparación. Aguilera contó que algunos jóvenes manifestaron que no necesitaban participar del proceso porque tenían decidido trabajar en minería. Frente a esa respuesta, la profesional les planteó una pregunta concreta, si quieren trabajar en una minera, ¿en qué área quieren desempeñarse?


La pregunta permite poner en discusión una problemática que atraviesa a parte de la juventud iglesiana. Tener como aspiración conseguir un empleo en una empresa minera no necesariamente significa tener definido un proyecto laboral.



La minería demanda trabajadores para múltiples actividades y requiere preparación en áreas tan diversas como mecánica, mantenimiento, gastronomía, logística, administración, seguridad, operaciones y diferentes oficios técnicos.

Por eso, el desafío no pasa solamente por conseguir un puesto de trabajo, sino por lograr que los jóvenes puedan identificar previamente qué les interesa, cuáles son sus capacidades y qué formación necesitan para acceder a determinadas oportunidades.


La misma situación fue observada durante un estudio de factibilidad y diagnóstico socioeconómico realizado en Iglesia ante la posibilidad de crear una institución universitaria en Rodeo. En los encuentros con jóvenes aparecieron respuestas como el deseo de ser policía o directamente trabajar en minería, mientras que otros manifestaron que no contemplaban continuar estudios porque no querían trasladarse a Jáchal o a San Juan. Algo realmente grave y preocupante en los jovenes de Iglesia.


Para Aguilera, estos datos reflejan la necesidad de ampliar las herramientas que tienen los jóvenes para proyectarse. La falta de una oferta educativa cercana, las dificultades económicas, la necesidad de trasladarse y el desconocimiento sobre las alternativas disponibles pueden terminar condicionando decisiones que deberían surgir de un proceso de reflexión personal.


"Muchas veces hay cuestiones que uno tiene que tener en cuenta al momento de elegir qué hacer con mi futuro y eso después trae consecuencias que por ahí no están buenas"

La profesional también destacó que el proceso debe contemplar la posibilidad de equivocarse. Elegir una carrera, una capacitación o un oficio y luego descubrir que no era lo que se esperaba no debe interpretarse necesariamente como un fracaso. "No es un fracaso, sino que es una oportunidad de crecimiento y aprendizaje", sostuvo Aguilera, quien explicó que durante los encuentros también se trabajará sobre la posibilidad de construir un plan A y un plan B.


El taller tendrá tres encuentros y se decidió implementarlo de manera intensiva debido a que varias carreras comienzan sus cursos de ingreso durante noviembre. Los propios estudiantes vienen planteando la necesidad de recibir orientación y, frente a la imposibilidad de atender individualmente a todos en el corto plazo, el formato grupal aparece como una alternativa para responder a esa demanda.


Pero detrás de la elección de una carrera, un oficio o un trabajo existe un objetivo todavía más profundo. Desde el Hospital Tomás Perón buscan que los jóvenes comiencen a construir un proyecto de vida.


Aguilera sostuvo que también es fundamental que las familias participen de ese proceso y que los padres puedan preguntarles a sus hijos qué quieren hacer cuando terminen la secundaria, si desean estudiar, trabajar, capacitarse o desarrollar algún oficio. La conversación familiar, explicó, puede convertirse en una primera herramienta para ayudar a los adolescentes a pensarse hacia adelante.


La construcción de un proyecto personal también puede contribuir a prevenir diferentes situaciones problemáticas que atraviesan los adolescentes, ya que tener objetivos, expectativas y herramientas para alcanzarlos permite pensar el futuro desde otra perspectiva.


El Espacio Adolescente comenzará inicialmente en el Hospital Dr. Tomás Perón de Rodeo, aunque la intención es que posteriormente pueda extenderse a otros establecimientos educativos y localidades del departamento. La propuesta busca responder a una demanda concreta, pero también instalar una discusión necesaria en Iglesia: qué futuro están imaginando sus jóvenes y qué herramientas les está dando la comunidad para que puedan alcanzarlo.


En un departamento que atraviesa una etapa de expansión de la actividad minera y que enfrenta una creciente demanda de trabajadores capacitados, la discusión ya no debería limitarse a cuántos jóvenes consiguen ingresar a una empresa. También resulta necesario preguntarse cuántos llegan al final de la secundaria sabiendo qué quieren hacer, qué capacidades tienen y qué necesitan aprender para alcanzar ese objetivo. El desafío planteado por el Hospital Tomás Perón apunta justamente a que los adolescentes comiencen a responder esas preguntas antes de que las decisiones sean tomadas simplemente por las circunstancias.

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