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Milei aseguró que el Gobierno cuenta con herramientas por US$75.000 millones para enfrentar una eventual corrida cambiaria en 2027

Foto del escritor: Diario Libre
Diario Libre
12 oct
3 min de lectura

El Presidente afirmó que la Argentina dispone de distintos instrumentos financieros para contener una posible presión sobre el dólar durante el año electoral. Sin embargo, economistas advierten que no todos los recursos anunciados están disponibles de manera inmediata y cuestionan su alcance ante una salida masiva de pesos hacia la divisa estadounidense.



El presidente Javier Milei sostuvo que el Gobierno cuenta con herramientas financieras para enfrentar una eventual corrida cambiaria durante 2027, en un escenario marcado por las elecciones presidenciales. Según explicó, la estrategia contempla la acumulación de reservas, los acuerdos de intercambio de monedas con Estados Unidos y China, y la intervención en el mercado de futuros.


La iniciativa busca transmitir previsibilidad a los mercados y reducir las expectativas de una devaluación abrupta. No obstante, la magnitud de los recursos anunciados generó cuestionamientos entre economistas y analistas financieros, que advierten sobre las diferencias entre las divisas efectivamente disponibles y los instrumentos que requieren condiciones específicas para su utilización.


Los instrumentos que integran la estrategia oficial


De acuerdo con los componentes mencionados por el mandatario, el esquema reúne distintas fuentes de respaldo financiero: US$20.000 millones vinculados a la compra de reservas, otros US$20.000 millones correspondientes al acuerdo de intercambio de monedas con Estados Unidos, US$20.000 millones asociados al swap con China y US$15.000 millones de margen para operar en el mercado de futuros.


La suma de esos componentes alcanza los US$75.000 millones que el Gobierno presenta como parte de su capacidad de respuesta ante posibles episodios de tensión cambiaria.


Sin embargo, se trata de instrumentos de naturaleza diferente. Las reservas internacionales constituyen un recurso distinto de los acuerdos de intercambio de monedas, cuya utilización depende de las condiciones pactadas. Por su parte, las operaciones con contratos de dólar futuro permiten intervenir sobre las expectativas y las cotizaciones, pero no representan, por sí mismas, dólares físicos disponibles para vender en el mercado.


Esta distinción constituye uno de los principales puntos de discusión entre el planteo oficial y las evaluaciones críticas sobre la capacidad real de intervención.


La advertencia sobre los pesos que podrían volcarse al dólar


Entre las evaluaciones críticas se encuentra la del economista Miguel Ángel Broda, quien analizó el volumen de recursos en pesos que podrían buscar cobertura en dólares ante un escenario de pérdida de confianza.


Su cálculo contempla tanto los fondos que mantienen los particulares dentro del sistema financiero como la deuda pública en moneda nacional en manos de acreedores privados. Bajo esa metodología, el monto potencialmente dolarizable alcanzaría el equivalente a US$183.475 millones.


Según ese análisis, la capacidad de respuesta de origen doméstico cubriría aproximadamente el 18% de ese volumen. Si se incorporan los recursos que podrían aportar Estados Unidos y China, la cobertura estimada ascendería al 31%.

Estas proporciones alimentan el debate sobre si las herramientas anunciadas serían suficientes para contener una demanda de divisas de gran magnitud y sostenida en el tiempo.


Los límites de la capacidad de intervención


Los cuestionamientos no se concentran únicamente en el monto total anunciado, sino también en las condiciones de disponibilidad de cada instrumento y en las obligaciones que debe afrontar el Estado.


Los dólares existentes deben atender diferentes necesidades, entre ellas los compromisos del Tesoro, los vencimientos de deuda y la demanda privada de divisas. En ese contexto, una presión cambiaria prolongada podría reducir el margen de maniobra si el financiamiento externo no alcanza los niveles previstos o si aumenta la demanda de cobertura en moneda extranjera.


En ese escenario, el Gobierno podría verse obligado a recurrir a nuevas fuentes de financiamiento, realizar operaciones para abastecer de divisas al Tesoro o mantener tasas de interés más elevadas para moderar la demanda de dólares.

Por eso, los analistas críticos sostienen que sumar reservas, swaps y operaciones de futuros en una única cifra puede ofrecer una imagen incompleta de los recursos efectivamente utilizables durante una crisis.


El desafío económico de cara a las elecciones de 2027


La discusión se desarrolla mientras la administración de Milei busca sostener el esquema de bandas de flotación cambiaria y avanzar en la acumulación de reservas internacionales.


El objetivo oficial es atravesar el año electoral sin una devaluación brusca que se traslade a los precios y afecte la actividad económica. Para ello, la confianza de los ahorristas, la evolución de las reservas y el acceso al financiamiento externo serán factores determinantes.


La efectividad de la estrategia dependerá no solo del volumen total de instrumentos anunciado, sino también de su disponibilidad, las condiciones para utilizarlos y el tiempo durante el cual podrían sostener una intervención frente a una demanda persistente de dólares.


Mientras el Gobierno afirma contar con herramientas suficientes para responder ante eventuales turbulencias, las advertencias de los economistas mantienen abierto el debate sobre el alcance real de esa capacidad de respuesta durante 2027.

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