El Niño se intensifica y mantiene en alerta a la cuenca del Paraná: Corrientes sigue de cerca las crecidas

hace 3 días
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El fenómeno climático podría alcanzar una intensidad fuerte a muy fuerte durante el verano 2026-2027. Mientras el Iguazú registra niveles elevados y el Uruguay presenta situaciones críticas en algunos puntos, el Instituto Nacional del Agua monitorea el avance de la onda de crecida del Paraná y sus posibles efectos aguas abajo.

La intensificación de El Niño mantiene la atención sobre los principales ríos de la cuenca del Plata, donde las crecidas ya generan complicaciones en sectores de Misiones, Corrientes y Entre Ríos. Las autoridades siguen de cerca la evolución de los caudales y los pronósticos hidrológicos ante la posibilidad de que el agua continúe avanzando hacia localidades ubicadas río abajo.
El escenario climático también genera preocupación de cara a los próximos meses. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó el 8 de octubre que existe una probabilidad superior al 83% de que El Niño se mantenga en una categoría fuerte a muy fuerte durante el período enero-marzo de 2027. Por su parte, la Oficina de Meteorología de Australia (BoM) reportó una anomalía semanal de 2,81 °C en el índice Niño 3.4 para la semana finalizada el 11 de octubre, el valor más alto de su serie de datos semanales iniciada en 2008.
Aunque este fenómeno suele asociarse con mayores probabilidades de precipitaciones por encima de lo normal en sectores del Litoral durante la primavera y el verano, sus efectos no son automáticos ni uniformes. La evolución de los ríos también depende de las lluvias efectivas, la humedad acumulada en las cuencas y la operación de las represas.
El Iguazú y el Paraná, bajo seguimiento
El río Iguazú registró una crecida significativa a mediados de octubre. De acuerdo con los datos hidrológicos disponibles, en Puerto Iguazú la altura llegó a 32,7 metros el 15 de octubre, por encima de los umbrales de alerta y evacuación establecidos para ese punto.
En la cuenca alta del Paraná también se registraron caudales elevados, con impacto en sectores de Brasil y Paraguay. La evolución de los aportes que llegan desde aguas arriba y las descargas de las represas son factores determinantes para anticipar el comportamiento del río en territorio argentino.
El Instituto Nacional del Agua (INA) mantiene un seguimiento diario de las alturas y los pronósticos de la cuenca del Plata. Los reportes permiten evaluar la evolución de los niveles y estimar cuándo podrían alcanzarse los umbrales de alerta o evacuación en distintas localidades.
Corrientes monitorea el avance de la crecida
En la ciudad de Corrientes, el registro del 15 de octubre ubicó al río Paraná en 5,75 metros, con tendencia creciente. En ese punto, el nivel de alerta está fijado en 6,50 metros y el de evacuación en 7 metros. Por lo tanto, aunque el río todavía se encontraba por debajo de ambos umbrales, su evolución requería seguimiento ante los pronósticos de nuevas subas.
La onda de crecida continúa avanzando hacia sectores más bajos de la cuenca.
Los pronósticos hidrológicos son importantes para anticipar posibles afectaciones en localidades ribereñas, zonas bajas y áreas productivas, especialmente donde las actividades dependen del acceso a las islas o de la circulación por caminos cercanos al río.
En el Delta del Paraná, los efectos de una crecida pueden sentirse con mayor demora debido al tiempo que necesita el agua para desplazarse por el sistema fluvial.
El río Uruguay también presenta puntos comprometidos
La situación del río Uruguay requiere atención en localidades donde las alturas superaron los niveles de referencia. Paso de los Libres es uno de los sectores señalados por los reportes de la cuenca, mientras que otras poblaciones ribereñas permanecen bajo monitoreo por la evolución de los caudales.
Las crecidas pueden afectar viviendas ubicadas en zonas bajas, caminos costeros, actividades comerciales y establecimientos rurales. En las islas, los productores deben evaluar el traslado preventivo de animales hacia terrenos más elevados cuando las condiciones lo requieren.
La evolución de cada localidad, sin embargo, depende de las mediciones específicas y de los pronósticos actualizados. Por eso, los niveles de alerta y evacuación deben consultarse en los reportes oficiales y no inferirse únicamente a partir de la intensidad general del fenómeno climático.
El Niño no determina por sí solo las inundaciones
El calentamiento anómalo del Pacífico ecuatorial incrementa la probabilidad de determinados patrones de lluvia, pero no permite anticipar con certeza la magnitud de cada crecida ni su momento exacto. La NOAA advierte que, incluso en un evento intenso, los impactos asociados a El Niño no están garantizados en todas las regiones.
Otro factor observado por los organismos meteorológicos es el Dipolo del Océano Índico, que puede influir en la circulación atmosférica y en la distribución de las precipitaciones. El BoM informó que el índice se mantenía en fase neutral al 11 de octubre, aunque acumulaba cinco semanas por encima del umbral asociado a una fase positiva. Esa señal todavía requiere seguimiento y no constituye, por sí sola, una confirmación de efectos específicos sobre Argentina.
Con los ríos en ascenso en distintos puntos de la cuenca y un fenómeno climático que podría intensificarse durante los próximos meses, el seguimiento de las mediciones hidrológicas y de los avisos oficiales será fundamental para anticipar riesgos y organizar medidas preventivas en las zonas ribereñas.
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